20 ago 2017

¡Tsunami romántico! #romantica99

Si les dijera que nos hemos unido 76 escritoras para un fin común no lo creerían.
Pero es así, y me siento orgullosa de formar parte. Es un logro maratónico que esta cantidad de mujeres nos hubieramos puesto de acuerdo. Me pongo en la fila, ya que tengo el placer de estar en el staff de estas grandes escritoras y autoras. De romance principalmente, pero también esta lo erótico, paranormal y mucho más.
Somos 76 mujeres que nos cargamos las redes al hombro, para posicionar los títulos en las plataformas de ventas más conocidas (Amazon), y más duras de estar.
Copamos las redes con los Hash Tags #tsunamiromantico #romantica99, y creo que casi fuimos trending topic. Más de uno sintió el temblor de la ola de romance y publicaciones que llevamos a cargo de manera cooperativa y grupal.
Es, fue y con suerte seguirá siendo la experiencia más rica y emprendedora que todas nos hemos tomado en serio y con responsabilidad. Ponerse de acuerdo con tantas mujeres no es fácil, pero el tener un objetivo en común y cooperativo puede más contra todos los obstáculos que pueden existir.
Desde mi humilde lugar, me siento orgullosa de formar parte de tan enorme grupo y confiar en tan hermosas mujeres.
Les dejo la lista de estas talentosas mujeres que me rodean para poder llevar a cabo tan grande azaña.
Debajo irán los links de sus novelas y los arts que acompañan al evento.
Gracias por el apoyo y la difusión.

Promo #1 
1. Maricela Gutiérrez 
Lo que oculta tu alma http://rxe.me/HSVIN4
2. Mariel Ruggieri
Todo por esa boca http://milibro.link/B01N0UNHVG
3. Jonaira Campagnoulo
La mirada del dragon myBook.to/lamiradadeldragon
4. Alexandra Risley
El bosque de Laurel http://relinks.me/B01N2J9PL2
5. Alexia MacKenzie 
Destinos escritos http://rxe.me/6DKXA2 

Promo #2
1.Azminda Cancino
Sophie http://mybook.to/Sophie
2.BeccaBequeri
Complicated http://relinks.me/B014901BLI
3.Lee Vincent
El club de Trébol http://relinks.me/B01M2XHPL2
4.Carolina Vivas
No te vi, te reconocí http://relinks.me/B01IGRQ4LW
5.Susana Castro (delfina)
Entre telas y Jazmines http://relinks.me/B06XN5TTVV


Promo #3 
1. Flor M. Urdaneta 
Mía esta noche Mybook.to/miaestanoche
2. Freya Asgard 
Muriendo sin ti http://relinks.me/B06XGZJCQN
3. Helena Moran-Hayes
Un inglés en verano http://relinks.me/B01CH67SH2
4. Indhira Indhi Jacobo
Enamorarme la primer vez fue mi error
http://relinks.me/B073N11YR5
5. Elle Arce
Desde el infierno https://www.amazon.com/dp/B01M7RBQ1R

Promo #4
1. Jossy Loes 
Trigésimo Cumpleaños http://leer.la/B073B9YYPQ
2. Lorena Di Rado
Tu luz enciende mi alma https://t.co/RYFRdeK98o
3. Karina Reisberger
Tu piel en mi piel http://relinks.me/B06XZWMX7Z
4. María Elena Rangel
Canto Eterno http://relinks.me/B01A7TZ86Y
5. Jacqueline Pereyra
Mi amor eterno http://relinks.me/B0161SDNVC


Promo #5
1. Carmen Aponte 
Escapar http://relinks.me/1539676978
2. Marisa Maverick 
Los Wadlow http://rxe.me/9JCSKC
3. Isabella Abad
Murmullos de seda http://rxe.me/13P1LV
4. Hilda Rojas
Contigo Aprendí http://rxe.me/J6J5ZW
5. Paulette Mestre
La tentación http://relinks.me/B00RQ98N7K


Promo #6
1. Susana Oro 
Nuestros bellos años http://relinks.me/B06Y494V8F
2. RM de Loera 
Arquitecto 1 relinks.me/B01H0WSM82
3. Stefania Gil
Pide un deseo http://relinks.me/B072BVQ2TY
4. Mile P. D. Bluett
Atrévete a sentir http://relinks.me/B01HUSUB12
5. Valeriam Émar
Me enamoré de mi mejor amigo http://amzn.to/2w5sde1


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1. Yamila Bianqueri
Tu mirada me atrapó http://relinks.me/B072JF4K1M
2. Yunnuen González
Recuérdame http://relinks.me/B06XCLV6C2
3. Myriam Myrian Silva Escritora
Escrito en tu destino http://rxe.me/YKWLHF
4. JM Kyle
Paradeisos
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5. Isa Isa Quintin
Alcón Negro http://rxe.me/0UXVZY


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1. Estela Torres 
Prisionera de ti 
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2. Rotze Mardini 
La maldición de Cavieli http://relinks.me/B0125XK1PI
3. Martina Bennet
Naturaleza de una posesión http://mybook.to/PosesionMB
4. Lizzy Kashougui
Tan cerca de mí, tan lejos de ti http://relinks.me/B0723698QW
5. Ruby Martínez
Regalo inesperado http://relinks.me/B073Q6QMRQ


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1. Kris Kris O'Coneilll 
Si puedes, atrápame http://rxe.me/Z7GZFM
2. Isabel Acuña C 
Cerca de ti http://relinks.me/B01DIB9CHY
3. Marian Sanoja
Camino de espina http://relinks.me/B01MY7CD1U
4. Karo Leiva
Bésame diez veces http://relinks.me/B06XYFCP7P
5. Paola Noguera 


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1. Lina Perozo Altamar
Lo que queda de nosotros
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Mi obsesión http://relinks.me/B01M1C7N01
3. Lily Lily Tattys Perozo
Para Eliza http://relinks.me/B00S0BQPYQ
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Mirando mi reflejo http://relinks.me/B01I4ZEO9A
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Un corazón para Ana http://relinks.me/B0195I4TNQ

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1. Lolin Deen
Un baile más https://www.amazon.com/dp/B01BTKMM3W
2. Noni García
Un amor de quita y pon http://rxe.me/AXLHRM
3. Roser Ochoa
Océanos de oscuridad http://relinks.me/B00KWPNTOC
4. Miriam Meza
Miss fatality http://mybook.to/missfatalityAMZ
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Más allá de la luz http://relinks.me/B01M69HELP

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1. Ayram Aryam A Shields
Recuérdame http://relinks.me/B0743X4D1D
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¿Sería mi novia, señorita?https://www.amazon.com/dp/B072BVQCY6
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Cuando consigas hablarme
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Susurros y secretos http://relinks.me/B01DSAV08E
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George https://www.amazon.com/dp/B006TNPQEC

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1. Marta Marta D'arguello
Quédate en el pasado http://relinks.me/B01AC0Y2EW
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Una eternidad http://relinks.me/B06XP9WCLS
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Pasión de otoño http://amzn.to/2wcX22P
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Luna llena http://relinks.me/Marielavillegasrivero
5. Conti Constanzo
Corazón de Kristal http://relinks.me/B01N7M2ODK

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Lo que el amor no ve http://relinks.me/B00XGUNSKK
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Tu mi hombre y yo tu mujer http://relinks.me/9874241330
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Rafaela, prometo encontrarte https://goo.gl/VN5PsH
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Triángulo de Capricornio http://relinks.me/B01MY7VJMV
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Cántame una canción de amor http://amzn.to/2weYKRB

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1. Kassfinol Kasandra Finol
El Reino (Primer Libro)http://mybook.to/elreino
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Cuando consigas hablarme http://rxe.me/V8XI9A
3. Macarena Brittos Viajera
El embrujo de la esmeralda roja http://goo.gl/xYDzDY
4. Bélgica Cortés
Piccola indecente http://relinks.me/B014OFPP60
5. Maria Laura Gambero
Te quiero conmigo Link: relinks.me/B018SHB1EU


Las espero a todas hasta el 21 de agosto en amazon, con la premisa de #romantica99.




12 jun 2017

La verdad sobre los cuentos de hadas. Caperucita Roja.

¿Se acuerdan de los cuentos que nos leían en la niñez?
No siempre fueron tan rosas, ni tan comieron perdices y fueron felices.
La macabra verdad era otra, eran historias para adultos. Llenas de perversión, abuso de menores y canibalismo.
Hoy en día prodrían ser cuentos salidos de alguna serie moderna sobre asesinos seriales y mentes perturbadas.
Algunos de estos cuentos, por no decir su mayoría tenían la función de amedrentar a los adultos, y enseñar a los niños a no salirse del buen camino. Pues si lo hacían terribles cosas podrían sucederles.

El primer ejemplo de como seguir el buen camino lo lleva de la mano la famosa Caperucita Roja.
Este antiguo y conocido cuento tiene varias y macabras versiones de fondo.
En el siglo 14 en Italia se contaba la historia de "La finta nonna", que significa la falsa abuela, en el cual el lobo en realidad era un licántropo (hombre lobo) que seducía a la pequeña Caperucita, para compartir el banquete de carne y sangre de su abuelita y unirsele en sus fechorías.Tras obligarla a sacarse toda la ropa y tirarla al fuego para compartir el lecho. Una clara advertencia para no entablar ninguna relación con desconocidos.
La famosa caperuza roja no formaba parte del vestuario, fue agregada con el tiempo ya que el color rojo era el elegido para la mujeres fáciles de la época. Para que se sientan indentificadas, que si vestias de rojo y te vas sola al bosque, no sos una buena y fiel mujer.
Charles Perrault, escritor francés le dio otro toque al cuento al castigar a la pobre Caperucita por elegir el camino fácil en el bosque y ser devorada por el lobo.
Los hermanos Grimm finalmente le otorgaron al cuento el final feliz, Caperucita fue salvada por un valiente leñador y descartaron toda insinuación erótica en el cuento.
La industria cinematográfica inmortalizó el cuento en innumerables versiones de todo tipo y para todo público.



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3 ene 2017

Tu piel en mi piel, mi primer novela.

Se viene el 2017 con todo!!
Después de un año de juntar nervios y nunca bajar los brazos, por fin se viene mi primer hijo literario.
Este enero se lanza la preventa, sin intermediarios. Directamente de mis manos a las de ustedes en esta primer impresión.
Luego saldrá por Amazon para el resto del mundo.
Les dejo la sinopsis final de la historia y la hermosa portada que China Yanli me hizo con todo amor y cariño.
Gracias totales a todos los que me bancaron para poder hacer este sueño realidad, el primero de muchos!!!

6 may 2016

Tu piel en mi piel- Capítulo 2

Capítulo 2.

Todo parecía ser monótono y nada especial, pero no termino así el día.
A pesar que tuvo que poner toda su fuerza de voluntad para no sonrojarse cada vez que lo miraba a la cara, Kat se vio sorprendida más de una vez, y roja como un tomate más de una vez. Ya estaba pensando que se lo estaba haciendo a propósito. Si hasta creyó que se reía, cuando la notaba que le escapaba la mirada.
Hoy tenían una reunión muy importante, para definir los pasos a seguir, para hacer hilado fino y seguir averiguando de donde salía tanta plata, si era un error o alguien estaba haciendo un buen trabajo para robarles.
Rachel, pudo zafar de la reunión porque tuvo que hacer diligencias en los bancos. Para pedir información externa sobre los misteriosos movimientos bancarias. Estaban casi seguras, que era el trabajo de hacker, por lo limpio y prolijo de los movimientos, que casi era imposible saber bien a donde se dirigían los fondos.
El día siguió como siempre, tedioso. A Walter se lo notaba nervioso, y hasta cansado. Este gran problema era terrible para las finanzas y la reputación de la empresa.
Sorpresivamente, la jefa de finanzas, no pudo estar en la reunión. Con la excusa de un viaje urgente de negocios, y por suerte para algunos, la reunión sería más amena junto a los otros ejecutivos que al frente de la señora frívola, como la llamaban.
El Sr. Sokov si se quedo a la reunión, y por fortuna se había sentado lejos de Kat, ya que el nivel de repulsión que le tenía, la desconcentraba constantemente. Y necesitaba estar bien atenta para ser la mano derecha de Walter ante el resto del directorio.
En medio de una reunión, el aire comenzó a salir espeso por los ductos de aire, lo cual llamo la atención en menor grado, y luego el infierno se desato.
La alarma de incendios comenzó a sonar furiosa, todos empezaron a mirarse extrañados, y luego se escucho el estruendoso…. PUM!!
Comenzaron a salir lo más calmados que podían, juntando las cosas lo más rápido posible, y ayudar al resto de la gente que no era asidua al lugar a encontrar la escalera para poder evacuar en orden.
Kat volvió a su escritorio a juntar sus cosas, cuando vio salir a Walter, de su oficina, algo preocupado, mirando alrededor.
             –Vamos todos debemos evacuar. –, dijo con preocupación y ese tono fuerte y autoritario que le provocaba mareos cada vez que lo escuchaba hablar de esa manera. Sacudió su cabeza, para ubicarse en tiempo y lugar.
            –Kat contrólate, estamos en medio de un incendio, no fantaseando con tu jefe.­– se repetía dentro suyo. Aunque debía confesar que más de una vez, su mente salió volando por ahí, fantaseando mil cosas. No se podía negar que seguía teniendo consideraciones especiales hacia ella, a pesar de esa extraña charla que habían tenido, especialmente para su cumpleaños anterior. Recibió un ramo enorme de calas, su flor favorita, todavía le quedaba la incógnita de donde supo que esas eran las flores adecuadas. Ese gesto junto con el sonoro beso que le estampo en la mejilla, que la dejó en estado de shock, fueron las dos cosas más llamativas que le sucedieron con él, llamativas y agradables, por otro lado estaba esa extraña charla, pero prefería recordar la agradables, ojala significaran algo más, pero ella sentía que era imposible, su posición y no solo la laboral, los mantiene más que alejados.
Volviendo a la realidad, por el incremento de la alarma de incendios, decidió finalmente salir de una vez del lugar. Cuando de golpe sintió una mano fuerte que le tomó del brazo, y sobresaltada giró dando un pequeño salto.
             –No te asustes, todo va a estar bien, yo te acompañaré. Es importante que mantengas la calma.– Lo miró como pavota a los ojos, perdida en ese azul cobalto que la hace temblar al imaginar miles de situaciones.
Se dirigieron a la salida, más que llevarla, la arrastró junto a él, después de asegurarse que nadie más estaba en el sector. Tomaron la salida de emergencia, notando que seguía bajando gente corriendo muy alterada.
Walter la cubrió con su cuerpo, protegiéndola de la horda que bajaba desesperada. Kat sintió su perfume y cerró los ojos, tratando de dejarse llevar por el momento, sintiéndolo cerca, protegiéndola.
            –Dios, me siento en el cielo, y eso que solo es un abrazo. – pensaba en silencio. Pero fue breve, ya que cuando tuvo la oportunidad la tomo nuevamente del brazo y la arrastró escaleras abajo. Tratando de seguirle el tranco, hasta que no pudo más, ya que venía llevando tacos.
            – ¡Espera un segundo!– le grito, –tengo que sacarme los zapatos. –
Y así lo hizo y los tiro por ahí, prefería andar descalza que como tortuga en ese momento.
            – ¡No puedes andar descalza! – enojado le reprochó.
            –No me importa, son solos unos zapatos, no puedo ir rápido en ellos, además podría caerme y lastimarme un tobillo, es mejor así –, le contesto segura de mi misma.
Se la quedo mirando como si le hubiera crecido un cabeza más, quizás porque no estaba actuando como cualquier otra mujer que nunca renunciaría a unos zapatos, la verdad que  para ella en este momento le importaba más salir pitando de ahí que andar en esos zancos incómodos, que solo usaba para ir a trabajar.
            –Bien, sigamos. El aire se está poniendo muy denso, tenemos que apurarnos. – sin poder evitar toser.
Y por desgracia llegaron a un punto en la que la escalera se terminaba y debían retomar el camino dentro del edificio, para poder salir por el anexo. Parece que la construcción fue añadida a un viejo edificio y solo se podía seguir por escaleras de esa manera.
Cuando ingresaron al edificio todo era un caos, mucho humo, gente gritando y corriendo. Por un momento Kat creyó que lo perdería de vista, por la cantidad de gente que había a su alrededor y los empujaba. Se alejaron un momento, debido a los empujones de la gente.
Kat empezaba a entrar en pánico, no era nueva en el edificio y a pesar que podía seguir a la horda de gente, le daba mucho miedo perderlo a él. Pero Walter al percatarse de su desesperación, la tomo fuerte de la mano y la siguió guiando. Estaba muy sudado y con el saco y la camisa mojada, en este tramo funcionaban las tomas de agua, y parecía que estaba incómodo y pegoteado.
            – ¡Quítate el saco!, le grito, tratando que la oyera por sobre el ruido de las sirenas y la gente. – ¡te ves demasiado incomodo!
             – ¡Estoy bien, solo es un poco de agua!
            – Quítatelo estas muy empapado, se debe sentir difícil para correr!– insistió Kat. Y finalmente accedió, y se perdió admirándole el cuerpo, la camisa empapada y pegada a ese cuerpo musculoso.
Hasta que un grito poco normal, la saco de su ensoñación. Escucho a una niña, llorando y gritando desesperada por su madre, se encontraba en un rincón agachada.
            –Hay una niña allá, ¡debemos ayudarla! – Walter no perdió un segundo y la siguió hasta donde se encontraba la niña.
            – ¿Cariño, te perdiste? ¿Con quién estabas? – le pregunto Kat agachándose y acariciándole la carita. La pequeña estaba angustiada, y llorando le explicó que la gente la empujó y se soltó accidentalmente de la mano de su madre. Se asustó y comenzó a llamarla. Este gesto no paso desapercibido por Walter, era un detalle más que sumaba a los actos de ternura que Kat tenía, y los que él ya conocía. Cada gesto, el coraje que demostró desde el primer momento que entró a la empresa, y con valentía y estudio, pudo ascender para poder llegar a su lado.
            –Te ayudaremos pequeña, no tengas miedo. – Le aseguró Walter y con decisión la tomo en brazos, y retomó el camino a la salida, no sin aclararle a Kat que lo tomara del brazo y no lo soltara. Y así buscaron el camino a seguir hacia la salida.
Al principio les costó un poco retomar el camino, el denso humo había colmado todo. Y se estaban sintiendo cansados y mareados por la inhalación del humo por lo que se estaba quemando.
Tras casi llegar a la calle, el grupo de gente se volvió más desesperada, obligando a Kat a perder de vista a Walter y a la niña. Por entre la muchedumbre, pudo ver que Walter dejó la niña con un oficial, que al parecer ya estaba al tanto que la pequeña estaba perdida. Kat intento apresurarse pero alguien la empujo muy fuerte y perdió el equilibrio, cayendo al suelo, duramente y por miedo se hizo una bola porque creyó que la muchedumbre la pisaría.
Entró en pánico y comenzó a llorar, no tenía otra opción que quedarse en esa posición esperando que la gente termine de pasar, no podía ponerse de pie, las pocas veces que lo intentó, fue empujada nuevamente al piso. Además el humo le había irritado los ojos, y eso le dificultaba aún más poder saber hacia dónde correr.
Cuando pensó que iba a ser pisoteada por el tumulto de gente asustada, dos manos la sujetaron fuerte y la pusieron de pie.
Walter sintió terror al ver que perdía de vista a Kat, ¿cómo pudo haberla perdido?, se repetía a modo de reproche.
Tan pronto como pudo, se adelantó y le dejó en brazos la niña a un bombero que estaba cerca de la salida, y volvió para buscarla. A pesar que le insistían que no volviera a ingresar al edificio. Hasta que pudo divisarla en un rincón, echa un bollo, protegiéndose con sus brazos la cara, muerta de miedo. Sin pensarlo un segundo más, se dirigió con decisión hacia donde ella estaba agazapada. No le importaba que en el proceso, chocara con la gente, ya que se dirigía a contra corriente.
             –Dios, ¿Kat te encuentras bien?– su voz salió con un tono de desesperación. Y cuando Kat alzó la cara, se dio cuenta lo preocupado que estaba por ella, le limpió las lágrimas con sus pulgares, sin dejar de soltar su cara. Y le dió un tierno beso.
            – Me asuste mucho al perderte de vista. – le susurro en sus labios.
Se quedo absorta mirándolo con los ojos entreabiertos, le parecía una escena irreal. Jamás pensó que la besaría, y mucho menos en una situación así.
            –Estoy bien, solo un poco golpeada, me caí y me asuste porque no podía ponerme de pie, gracias por venir por mi.– Dijo susurrando, envuelta en una nube de ensoñación.
            –Jamás te dejaría. – Y creyó sentir que ese jamás, realmente significaba algo.
Los próximos segundos, fueron algo así como una mezcla de imaginación y realidad, mareada por la ternura del momento y el principio de asfixia, ninguno de los dos se percato que la gente ya había terminado de pasar, y que estaban en el hall de entrada, muy cerca de un ventanal inmenso que se encontraba entre la entrada principal y la salida a la calle, que también tenía en su mayor parte más ventanales.
 Todo paso en unos micro segundos, Kat pudo notar que Walter se tensaba y la agarraba fuertemente, y por sobre su hombro pude ver reflejado en las ventanas de la entrada principal, que una bola de fuego salía despedida del edificio y los ventanales estaban a punto de explotar. El reaccionó más rápido que ella, que se quedó embobada mirando como ocurría todo en cámara lenta, la giro de forma violenta bloqueándola con su cuerpo, protegiéndola de tan grande explosión.
 Solo se escucho un estruendo muy fuerte, y apenas pudo ver antes que Walter la cubriera y me protegiera de las lenguas de fuego y vidrios salir de la explosión. Luego solo fue silencio y después oscuridad.



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5 mar 2016

Tu piel en mi piel- Capítulo 1

Capítulo 1




Empezaba el día, como cualquier otro en la oficina. Corriendo de acá para allá, con los informes que su jefe le pidió, y ella con todo gusto correría por eso y más.
Desde su pequeño y rentado departamento, esta señorita se desvivía por la empresa que la había visto crecer en lo laboral.
Un día más en Soultek S.A. Una empresa muy variada, desde tecnología, hasta comercialización de alimentos, o sea desde comida hasta tecnología, pasando por aspectos humanitarios.
Después de haberse deslomado en estudiar desde informática, hasta legales, consiguió su título de secretaria ejecutiva, y pudo escalar de a poco en esta grandiosa empresa. Para esta chica de oficina, que tanto lucho por hacerse una carrera, de más está decir que estaba muy orgullosa de cuanto había crecido.
Formaba parte del staff principal del directorio,  junto a un grupo para nada usual, no podía creer que a su corta edad y educación se le hubiera dado la oportunidad de estar a cargo de más de un proyecto en tan inmensa compañía. Que tenía sucursales dentro y fuera del país, los cuales les daba la bienvenida a cualquier empleado que pudiera estar a la altura de los requisitos.
En muy poco tiempo Katja Benson, se hizo de un lugar especial en la empresa, cosechando logros y por demás amistades en el corto tiempo que transita en ella. Junto a Kat como le llamaban se encontraba en un grupo de trabajo por demás interesante. Su mejor compañera Rachel, es una vivaracha rubia de unos 26 años. La cual sabe cómo sacarte una sonrisa, hasta en un velorio.
Los días eran bastante amenos, salvo cuando llegaba la tan odiada auditoria anual. La cual estaba encabezada por el contador de la empresa, un ser sombrío y de muy mala espina. Por desgracia era la mano derecha de CEO, aunque a veces se preguntaban y en verdad haría falta una persona tan desagradable en ese puesto.
Se comentaban muchas cosas no muy buenas de este contador, el Sr. Sokov. Se decía que formaba parte de la mafia rusa. A pesar de haber ayudado bastante con los negocios para sacar adelante a la empresa. En especial en los comienzos, que no fueron para nada halagadores.
A pesar de ir todo viento en popa, se aproximaba la famosa auditoria importante, ya que se existían cuentas y movimientos en la empresa, que a pesar de tener  siempre un exhaustivo control, no se podía saber a ciencia cierta dónde y porque, se suponía, a pesar de todo parecía ser un tremendo error, se estaban haciendo movimientos y ventas de manera muy raras o de destinos inciertos, o al menos no se podía llegar a fondo, casi siempre los resultados de los balances, eran mayormente positivos. Siempre había algún margen de error. Pero este año en especial, los errores eran demasiados. Y todo apuntaba al equipo de contaduría, pero al parecer el Sr. Mendoza, el flamante CEO, ponía paños fríos sobre las explicaciones, y todo quedaba a medias tintas.
Esto le llevaba a Katja y a sus compañeros mucho tiempo y desgaste, ya que parecía ser un camino sin salida. O lo que era peor, como errores de pérdidas sin poder dar una solución definitiva. Cosa que irritaba a todo el equipo, porque a nadie le gusta quedar como incompetente y no saber cómo explicar o subsanar un error. Y más cuando hay dinero de por medio.
El dueño y fundador de la empresa, el señor Walter Mendoza,  tuvo que presentarse en más de una sucursal, para poder así poner, además de presencia sus conocimientos en informática y contaduría, ayudar al equipo que estaba a cargo de semejante tarea.
El mismo, se puso a cargo de las tareas junto a un equipo altamente especializado. Katja formaba parte de ellos, aunque se sentía en inferioridad de condiciones, pero aún así, le ponía garra y todos sus conocimientos y astucias para poder ayudar y subsanar los errores.
Desde el primer día que lo conoció, fue algo arrollador. Su porte, su mirada, había algo en él que sentía familiar, y a la vez, le daba miedo.
El CEO de la empresa está para el infarto, pelo negro, ojos azules profundos, mandíbula cuadrada, metro noventa, quizás más, ancho, se ve que va al gimnasio porque más de una vez lo vio arremangándose la camisa en verano y se asomaron esos bíceps, que ufff..... Le daban ganas de pasarle la lengua.
Al final de alguna semana dura de trabajo, Katja siempre solía salir con sus compañeros a disfrutar de alguna cena o salir a algún Pub bailable. Le había costado un poco al principio integrarse, pero con la constancia de Rachel, y su más que buen humor, supo congeniar bastante bien con el resto del equipo y dejarse llevar y salir y disfrutar de la vida social de la gente de su edad.
            –No veo la hora de terminar este día, y salir a tomar unas copas. – insistía la alegre de Rachel.
            – ¿Solo piensas en fiestas y alcohol? Esta vez te sigo, pero que no se te haga costumbre. – le reprocho Kat.
            – ¿Sabes amiga? A veces pienso que tienes alma de vieja, tomas poco alcohol y casi nunca sales.
            – Es porque no tengo esa clase de prioridades, tú sólo vives para la rumba.
– ¡Rumba! ¡Eso! Tenemos que intentar aprender otros ritmos de baile, ¿Qué te parece?, a veces tienes buenas ideas.
– ¿Tú crees que si invitamos al Sr. Mendoza nos honrara con su presencia en alguna salida? Me muero de ganas por verlo de sport y en la disco. – Rachel siempre tenía ideas muy locas.
–Jajajaja, estás loca amiga, no creo que le guste sumarse  a ninguna fiesta. Parece demasiado serio. Pero quien te dice, quizás la vida nos cruce en algún lugar, ¿no? – sonaba más suplica que a afirmación.
Le hacía mucha gracia que Rachel siempre encontrara el lado bueno de las cosas. Para Kat no siempre fue así de fácil. Con el tiempo pudo salir adelante y hacerse de un lugar en tal renombrada empresa.
Por suerte esos tiempos ya habían pasado, aunque algunas cicatrices te marcan de por vida. Aprendió a no ser tan entregada con respecto al amor, si al sexo. Disfrutaba del sexo, aunque sólo lo tomaba como una necesidad fisiológica últimamente. Y se sentía patética al respecto. Quizás más al ver que sus compañeros estaban en otro nivel de vida, algunos casados y hasta con hijos.
Ella se veía un poco lejos al respecto de eso. Pero estaba segura con quien divertirse y con quién no. Desgraciadamente, en la empresa había personas un poco desagradables una vez que las conocías. Como ser el contador, era apuesto a pesar de haber pasado los 40 y muchos. Pero su mirada lasciva te hacia mantener siempre distancia. Y ni pensar en quedarse fuera de hora, y cruzártelo sola. Solo una vez le pasó, y pudo darse cuenta y no de manera apropiada, de cómo intentaba sobrepasarse con una pasante de la firma. Maldito hombre desagradable, manoseo a una joven empleada, intentando así, enmascarar un perdón a un tonto error que la pobre chica había tenido. Lo único que pudo agradecer, fue que la chica al otro día presentó la renuncia. Y el muy descarado, al día siguiente que recibió la noticia, lo festejó con una sonrisa lasciva. Como intuyendo que eso iba a pasar.
Por el contrario, el Sr. Mendoza, tenía una muy buena imagen con sus empleados y conocidos.
Era conocida su manera de ayudar constantemente a sus empleados para progresar en la empresa, ya sea de forma de cursos y demás, como así de pasantías en el extranjero para poder crecer y traer nuevas ideas y recursos a la empresa.
Así fue como Katja sintió atracción por demás sobre Walter, desde el primer momento en que fueron presentados. Fue algo secreto para el resto, pero para ellos, estaba la chispa constante, se ponían de acuerdo en más de un proyecto para poder sacar adelante inquietudes y proyectos. Además de tratar de poner en orden esa maldita auditoria, que les estaba consumiendo tiempo y  energía.
Más de una vez, coincidieron en risas, y hasta maneras de pensar. Katja caía rendida ante los comentarios y resoluciones de su jefe. Y más de una vez, se sintió observada por Walter, pero lo dejo pasar. Porque disfrutaba secretamente el sentirse observada y por momentos valorada por él. A quien en secreto, comenzaba a sentir algo más que respeto, no se podía negar que es un hombre muy buen mozo. Además de estar muy bien educado y profesionalmente formado, que era lo que a ella más le impresionaba.
Las oportunidades en que Kat y Rachel pudieron ver su sueño realidad en alguna fiesta de fin año, al poder observar gratamente a Walter. Enfundado en esos trajes costosísimos, eran un deleite para los ojos. Al igual que pudo sentirse en un sueño, las pocas veces que le toco compartir algún baile. Se sentía en una fantasía propia de un cuento de hadas. El galante príncipe, sacándola a bailar. Claro, eran solo vals por ser fiestas de etiquetas. Se moría por bailarle música disco, para poder estar más pegadito a él y poder sentir mejor su cuerpo.
Esas miradas chispeantes, que le hacían imaginar miles de cosas, no entendía porque se sentía tan cercana, en estas pocas oportunidades, cuando en la oficina la mayoría de las veces solo eran charlas frívolas, y exclusivas de trabajo. Aprovechaba cada baile anual, para poder tenerlo bien cerca, y al menos disfrutar de su roce, aunque fuera en tan pocas veces.
Kat, se sentía intimidada y hasta con un poco de celos con la cercanía que el Sr. Mendoza tenía con la jefa de finanzas. Una rubia escultural, con cara de pocos amigos y una manera de vestirse y moverse de zorra come hombres.
Las pocas veces que tuvieron que quedarse a trabajar después de hora, les parecía de más sospechoso la manera de dirigirse hacia Walter. Las miradas de Kat y Rachel, decían más que palabras, ellas se entendían perfectamente con solo mirarse.
Eran las típicas miradas, de revoleo de ojos cuando la Sra. Danniells, tan mimosamente posaba sus dedos sobre el hombro de Walter, o le hablaba de manera melosa. Las chicas respondían con gestos de asco, y hasta a veces simulaban meterse los dedos para vomitar. Eso hacia reír a los demás compañeros, la verdad era que este par de locas eran el equipo perfecto y además graciosas. En alguna ocasión fueron descubiertas por Walter, al hacer esos graciosos gestos de asco. Una oportunidad, a Kat le fue llamada la atención con una cara de reproche de parte del Sr. Mendoza. Cosa que logro que la cara de Kat fuera de un rojo tomate.
Lo que Kat no puedo saber, es que a Walter le daba tanta gracia como al resto de su gente. Salvo que él no podía dar a conocer esa diversión, ya que al ser la cabeza de la empresa, debía mantener aunque sea un poco de respeto.
Más de una vez, se quedo fantaseando con tener sexo en la oficina de su jefe. Ir gateando por la alfombra de la enorme oficina,  como gata en celo, por debajo del escritorio presidencial. Tomarlo por sorpresa en medio de alguna llamada. Sentirse observada con deseo y lujuria mientras lentamente le desabrocha los pantalones, y lo saborea por completo. Sintiendo como le llena la boca con su carne apetitosa. Y sentirlo gemir de placer, mientras ella se llena la boca hasta el fondo…..
            – ¡Tierra llamando a la gatita! –, la sorprendió Rachel sacándola de su ya habitual fantasía. Y tal fue el susto esta vez, que desparramo todos los papeles que tenía en la mano.
            –Parece que hay alguien un poco cansada el día de hoy, ¿verdad? – escucho frente a ella, mientras juntaba los papeles dispersos. Nada peor que sumado a su ya sonrojada cara por sus sucios y pecaminosos pensamientos, que encima levantar la cara y estar de frente al culpable de sus fantasías. No tuvo opción que ponerse más colorada aún, y tratando de evitar que no se diera cuenta, pero fue en vano. Rápidamente bajo la cara y siguió juntando los papeles y balbuceando una respuesta rápida.
            –Ehh, si, perdón estaba distraída. Fue un día agotador, si claro….
–Deja que te ayude, es lo menos que puedo hacer puedo hacer por ti hoy Kat. – fue su cordial respuesta. Y se agacho junto a ella para ayudarla a recoger los papeles. Kat se quedo embobada, mirándolo de cerca, y admirándolo.
Walter noto la sorpresa de Kat, al haberse agachado y ayudarla. Y no puedo evitar sonreír, al darse cuenta cuan embobada esta mujer lo estaba mirando. Terminó de juntar los papeles y se los entregó en la mano. Y al percatarse que nadie estaba cerca de ellos, se atrevió a tomar ese mechón rebelde que siempre se le escapaba de la coleta, y la coloco detrás de la oreja.
Kat quedo perpleja ante ese movimiento, sin dejar de mirarlo a los ojos. Esos ojos tan bellos y profundos que por la cercanía del momento se sentía perdida en ellos. El hechizo duró poco, Walter se dio cuenta que se había pasado de la raya, pero se moría de ganas por tocarla. Pero una parte de él rechazaba el encuentro.
Kat notó, que tan pronto como puso el mechón de pelo en su lugar, la barrera se elevaba una vez más. No podía comprender, como cada vez que parecía que algo más podría suceder, él la rechazaba.
Y con un acto de arrojo, le tomo la mano, tomándolo por sorpresa.
            –Gracias por la ayuda. Y por todas las oportunidades que me estás dando en la empresa. – todo esa frase salió de golpe, atropellada y casi susurrante.
            –Te mereces eso y más, solo que aún no lo sabes. – le respondió levantándose, y colocándose una vez más en el papel de ejecutivo. No debía bajar la guardia, se moría de ganas por tenerla en sus brazos, pero aún no era tiempo.
            – ¿De veras crees que me merezco más? – le pregunto, tratando de parar la huida, al mismo tiempo que también se ponía de pie, y veía como Walter se acomodaba la corbata, de costado, tratando de evitar mirarla de frente,  planeando la huida.
            –No tienes idea de la capacidad que tienes, y que desaprovechas aquí.
            – ¿Quieres que me vaya? ¿Eso me estás diciendo? –No podía creer lo que le estaba insinuando. Pero la verdad es que la estaba evadiendo.
            –No es eso…­
            – ¿Qué es? Dímelo, pero dímelo a la cara. – le exigió con vos firme.
            –Eres tan bella cuando te enojas. – le dijo de frente, con una pequeña sonrisa,  sin dejar de mirarla a los ojos. Kat sintió que las rodillas le fallaban. No podía creer lo que le estaba diciendo en ese momento. Sintió que una especie de electricidad llenaba el espacio entre ellos, como si quisiera unirlos.
Pero la magia se rompió abruptamente, cuando la Sra. Danniells entro intempestivamente al despacho.
            –Walter querido, ¿todavía por acá?, pensé que ya te habías retirado. – y paso al lado de Kat como si ella no estuviera ahí, lo que la obligo a romper esa conexión y apartarse. Dio media vuelta y se dirigió hasta la puerta. Con la cabeza embotada por lo que había ocurrido.
Al llegar a la puerta, giro y se despidió hasta el otro día. La Sra. Danniells como de costumbre le contesto sin ni siquiera mirarla, era obvio que se sentía superior. En cambio Walter le dirigió una mirada triste, y la saludo con un simple gesto.
            -Bien Jordana, ¿Qué necesitas?, dime estoy muy ocupado. – se sentó en su escritorio, ignorándola por completo. Kat solo atino, a cerrar la puerta, y salir un poco apenada, porque no le quedaba muy en claro. ¿La quería lejos o la quería cerca? Cada vez que algo los acercaba, él se alejaba, como si le diera vergüenza de Kat, o eso al menos pensaba ella. Se sentía muy confundida al respecto.
            -Ah querido, porque tan serio, si quieres yo podría hacer algo para aliviarte un poco, te vez algo tenso. – dijo Jordana muy melosa, a la vez que sentaba en el borde del escritorio con las piernas cruzadas, pero de manera muy sugerente. Al notar que Kat se iba y cerraba la puerta.
            -No puedes hacer nada Jordana, ya te dije mil veces que vas por mal camino. Si no tienes nada más por decir, por favor te invito a retirarte, tengo mucho trabajo atrasado. – le informo sin dejar de mirar la pantalla de su portátil.
            -Recuerdo que solías ser un poco más amigable conmigo, ¿Qué te pasa? ¿Te gusta mucho esa mosquita muerta con la que sueles trabajar tan seguido?
            -¡Ni soy amigable, ni nunca lo fui! Fue solo una vez, un estúpido error Jordana, y nunca, y que te quede claro ¡Nunca más, se volverá a repetir! – le contesto furioso cerrando de golpe la pantalla de la portátil. Ya estaba cansado de los constantes avances de Jordana. Lo que hizo que esta perdiera la sonrisa, y se levantara de un salto del escritorio.
            –Solías ser más simpático en otros tiempos, y te recuerdo que fui yo quien te mostró lo que es una verdadera mujer, no esas furcias que solías frecuentar en ese club de prostitutas. Pero está bien, tú te lo pierdes. Por esta lo dejare pasar, vamos a echarle la culpa al exceso de trabajo. ¡Chao amore! Nos vemos. – Y así como si nada, después de escupir su veneno se marcho. Dejando a Walter con una furia tremenda, como cada vez que le machacaba el tremendo error que fue haber tenido sexo con esa víbora.

Kat llego a su pequeño departamento llena de dudas e interrogantes. La frase que Walter le dijo, le daba vueltas en la cabeza una y otra vez. Sentía que se sonrojaba de solo pensar que al otro día tendría que volver a mirarlo a la cara. Se moría de vergüenza cada vez que recordaba la situación. No durmió demasiado esa noche, se la paso mirando el techo, recordando el tierno toque de su mano. Y recordando esa sabrosa fantasía, en la oficina de su apuesto jefe.