¿Se acuerdan de los cuentos que nos leían en la niñez?
No siempre fueron tan rosas, ni tan comieron perdices y fueron felices.
La macabra verdad era otra, eran historias para adultos. Llenas de perversión, abuso de menores y canibalismo.
Hoy en día prodrían ser cuentos salidos de alguna serie moderna sobre asesinos seriales y mentes perturbadas.
Algunos de estos cuentos, por no decir su mayoría tenían la función de amedrentar a los adultos, y enseñar a los niños a no salirse del buen camino. Pues si lo hacían terribles cosas podrían sucederles.
El primer ejemplo de como seguir el buen camino lo lleva de la mano la famosa Caperucita Roja.
Este antiguo y conocido cuento tiene varias y macabras versiones de fondo.
En el siglo 14 en Italia se contaba la historia de "La finta nonna", que significa la falsa abuela, en el cual el lobo en realidad era un licántropo (hombre lobo) que seducía a la pequeña Caperucita, para compartir el banquete de carne y sangre de su abuelita y unirsele en sus fechorías.Tras obligarla a sacarse toda la ropa y tirarla al fuego para compartir el lecho. Una clara advertencia para no entablar ninguna relación con desconocidos.
La famosa caperuza roja no formaba parte del vestuario, fue agregada con el tiempo ya que el color rojo era el elegido para la mujeres fáciles de la época. Para que se sientan indentificadas, que si vestias de rojo y te vas sola al bosque, no sos una buena y fiel mujer.
Charles Perrault, escritor francés le dio otro toque al cuento al castigar a la pobre Caperucita por elegir el camino fácil en el bosque y ser devorada por el lobo.
Los hermanos Grimm finalmente le otorgaron al cuento el final feliz, Caperucita fue salvada por un valiente leñador y descartaron toda insinuación erótica en el cuento.
La industria cinematográfica inmortalizó el cuento en innumerables versiones de todo tipo y para todo público.
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12 jun 2017
11 abr 2017
AMAZON
Al fin se vino!!
Estamos en Amazon!!
TU PIEL EN MI PIEL
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3 ene 2017
Tu piel en mi piel, mi primer novela.
Se viene el 2017 con todo!!
Después de un año de juntar nervios y nunca bajar los brazos, por fin se viene mi primer hijo literario.
Este enero se lanza la preventa, sin intermediarios. Directamente de mis manos a las de ustedes en esta primer impresión.
Luego saldrá por Amazon para el resto del mundo.
Les dejo la sinopsis final de la historia y la hermosa portada que China Yanli me hizo con todo amor y cariño.
Gracias totales a todos los que me bancaron para poder hacer este sueño realidad, el primero de muchos!!!
Después de un año de juntar nervios y nunca bajar los brazos, por fin se viene mi primer hijo literario.
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Gracias totales a todos los que me bancaron para poder hacer este sueño realidad, el primero de muchos!!!
6 may 2016
Tu piel en mi piel- Capítulo 2
Capítulo 2.
Todo parecía
ser monótono y nada especial, pero no termino así el día.
A pesar que
tuvo que poner toda su fuerza de voluntad para no sonrojarse cada vez que lo
miraba a la cara, Kat se vio sorprendida más de una vez, y roja como un tomate
más de una vez. Ya estaba pensando que se lo estaba haciendo a propósito. Si
hasta creyó que se reía, cuando la notaba que le escapaba la mirada.
Hoy tenían
una reunión muy importante, para definir los pasos a seguir, para hacer hilado
fino y seguir averiguando de donde salía tanta plata, si era un error o alguien
estaba haciendo un buen trabajo para robarles.
Rachel, pudo
zafar de la reunión porque tuvo que hacer diligencias en los bancos. Para pedir
información externa sobre los misteriosos movimientos bancarias. Estaban casi
seguras, que era el trabajo de hacker, por lo limpio y prolijo de los
movimientos, que casi era imposible saber bien a donde se dirigían los fondos.
El día
siguió como siempre, tedioso. A Walter se lo notaba nervioso, y hasta cansado.
Este gran problema era terrible para las finanzas y la reputación de la
empresa.
Sorpresivamente,
la jefa de finanzas, no pudo estar en la reunión. Con la excusa de un viaje
urgente de negocios, y por suerte para algunos, la reunión sería más amena
junto a los otros ejecutivos que al frente de la señora frívola, como la
llamaban.
El Sr. Sokov
si se quedo a la reunión, y por fortuna se había sentado lejos de Kat, ya que
el nivel de repulsión que le tenía, la desconcentraba constantemente. Y
necesitaba estar bien atenta para ser la mano derecha de Walter ante el resto
del directorio.
En medio de
una reunión, el aire comenzó a salir espeso por los ductos de aire, lo cual
llamo la atención en menor grado, y luego el infierno se desato.
La alarma de
incendios comenzó a sonar furiosa, todos empezaron a mirarse extrañados, y
luego se escucho el estruendoso…. PUM!!
Comenzaron a
salir lo más calmados que podían, juntando las cosas lo más rápido posible, y
ayudar al resto de la gente que no era asidua al lugar a encontrar la escalera
para poder evacuar en orden.
Kat volvió a
su escritorio a juntar sus cosas, cuando vio salir a Walter, de su oficina,
algo preocupado, mirando alrededor.
–Vamos todos debemos evacuar. –, dijo con
preocupación y ese tono fuerte y autoritario que le provocaba mareos cada vez
que lo escuchaba hablar de esa manera. Sacudió su cabeza, para ubicarse en
tiempo y lugar.
–Kat
contrólate, estamos en medio de un incendio, no fantaseando con tu jefe.– se
repetía dentro suyo. Aunque debía confesar que más de una vez, su mente salió
volando por ahí, fantaseando mil cosas. No se podía negar que seguía teniendo consideraciones
especiales hacia ella, a pesar de esa extraña charla que habían tenido,
especialmente para su cumpleaños anterior. Recibió un ramo enorme de calas, su
flor favorita, todavía le quedaba la incógnita de donde supo que esas eran las
flores adecuadas. Ese gesto junto con el sonoro beso que le estampo en la
mejilla, que la dejó en estado de shock, fueron las dos cosas más llamativas
que le sucedieron con él, llamativas y agradables, por otro lado estaba esa
extraña charla, pero prefería recordar la agradables, ojala significaran algo
más, pero ella sentía que era imposible, su posición y no solo la laboral, los
mantiene más que alejados.
Volviendo a
la realidad, por el incremento de la alarma de incendios, decidió finalmente
salir de una vez del lugar. Cuando de golpe sintió una mano fuerte que le tomó
del brazo, y sobresaltada giró dando un pequeño salto.
–No te asustes, todo va a estar bien, yo te
acompañaré. Es importante que mantengas la calma.– Lo miró como pavota a los
ojos, perdida en ese azul cobalto que la hace temblar al imaginar miles de
situaciones.
Se
dirigieron a la salida, más que llevarla, la arrastró junto a él, después de
asegurarse que nadie más estaba en el sector. Tomaron la salida de emergencia, notando
que seguía bajando gente corriendo muy alterada.
Walter la cubrió
con su cuerpo, protegiéndola de la horda que bajaba desesperada. Kat sintió su
perfume y cerró los ojos, tratando de dejarse llevar por el momento,
sintiéndolo cerca, protegiéndola.
–Dios, me siento en el cielo, y eso
que solo es un abrazo. – pensaba en silencio. Pero fue breve, ya que cuando
tuvo la oportunidad la tomo nuevamente del brazo y la arrastró escaleras abajo.
Tratando de seguirle el tranco, hasta que no pudo más, ya que venía llevando
tacos.
– ¡Espera un segundo!– le grito, –tengo
que sacarme los zapatos. –
Y así lo
hizo y los tiro por ahí, prefería andar descalza que como tortuga en ese
momento.
– ¡No puedes andar descalza! – enojado
le reprochó.
–No me importa, son solos unos
zapatos, no puedo ir rápido en ellos, además podría caerme y lastimarme un
tobillo, es mejor así –, le contesto segura de mi misma.
Se la quedo
mirando como si le hubiera crecido un cabeza más, quizás porque no estaba
actuando como cualquier otra mujer que nunca renunciaría a unos zapatos, la
verdad que para ella en este momento le
importaba más salir pitando de ahí que andar en esos zancos incómodos, que solo
usaba para ir a trabajar.
–Bien, sigamos. El aire se está
poniendo muy denso, tenemos que apurarnos. – sin poder evitar toser.
Y por
desgracia llegaron a un punto en la que la escalera se terminaba y debían
retomar el camino dentro del edificio, para poder salir por el anexo. Parece
que la construcción fue añadida a un viejo edificio y solo se podía seguir por
escaleras de esa manera.
Cuando
ingresaron al edificio todo era un caos, mucho humo, gente gritando y
corriendo. Por un momento Kat creyó que lo perdería de vista, por la cantidad
de gente que había a su alrededor y los empujaba. Se alejaron un momento,
debido a los empujones de la gente.
Kat empezaba
a entrar en pánico, no era nueva en el edificio y a pesar que podía seguir a la
horda de gente, le daba mucho miedo perderlo a él. Pero Walter al percatarse de
su desesperación, la tomo fuerte de la mano y la siguió guiando. Estaba muy
sudado y con el saco y la camisa mojada, en este tramo funcionaban las tomas de
agua, y parecía que estaba incómodo y pegoteado.
– ¡Quítate el saco!, le grito,
tratando que la oyera por sobre el ruido de las sirenas y la gente. – ¡te ves
demasiado incomodo!
– ¡Estoy bien, solo es un poco de agua!
– Quítatelo estas muy empapado, se
debe sentir difícil para correr!– insistió Kat. Y finalmente accedió, y se perdió
admirándole el cuerpo, la camisa empapada y pegada a ese cuerpo musculoso.
Hasta que un
grito poco normal, la saco de su ensoñación. Escucho a una niña, llorando y
gritando desesperada por su madre, se encontraba en un rincón agachada.
–Hay una niña allá, ¡debemos
ayudarla! – Walter no perdió un segundo y la siguió hasta donde se encontraba
la niña.
– ¿Cariño, te perdiste? ¿Con quién
estabas? – le pregunto Kat agachándose y acariciándole la carita. La pequeña
estaba angustiada, y llorando le explicó que la gente la empujó y se soltó
accidentalmente de la mano de su madre. Se asustó y comenzó a llamarla. Este
gesto no paso desapercibido por Walter, era un detalle más que sumaba a los
actos de ternura que Kat tenía, y los que él ya conocía. Cada gesto, el coraje
que demostró desde el primer momento que entró a la empresa, y con valentía y
estudio, pudo ascender para poder llegar a su lado.
–Te ayudaremos pequeña, no tengas
miedo. – Le aseguró Walter y con decisión la tomo en brazos, y retomó el camino
a la salida, no sin aclararle a Kat que lo tomara del brazo y no lo soltara. Y
así buscaron el camino a seguir hacia la salida.
Al principio
les costó un poco retomar el camino, el denso humo había colmado todo. Y se
estaban sintiendo cansados y mareados por la inhalación del humo por lo que se
estaba quemando.
Tras casi
llegar a la calle, el grupo de gente se volvió más desesperada, obligando a Kat
a perder de vista a Walter y a la niña. Por entre la muchedumbre, pudo ver que
Walter dejó la niña con un oficial, que al parecer ya estaba al tanto que la
pequeña estaba perdida. Kat intento apresurarse pero alguien la empujo muy
fuerte y perdió el equilibrio, cayendo al suelo, duramente y por miedo se hizo
una bola porque creyó que la muchedumbre la pisaría.
Entró en
pánico y comenzó a llorar, no tenía otra opción que quedarse en esa posición
esperando que la gente termine de pasar, no podía ponerse de pie, las pocas
veces que lo intentó, fue empujada nuevamente al piso. Además el humo le había
irritado los ojos, y eso le dificultaba aún más poder saber hacia dónde correr.
Cuando pensó
que iba a ser pisoteada por el tumulto de gente asustada, dos manos la sujetaron
fuerte y la pusieron de pie.
Walter
sintió terror al ver que perdía de vista a Kat, ¿cómo pudo haberla perdido?, se
repetía a modo de reproche.
Tan pronto
como pudo, se adelantó y le dejó en brazos la niña a un bombero que estaba
cerca de la salida, y volvió para buscarla. A pesar que le insistían que no
volviera a ingresar al edificio. Hasta que pudo divisarla en un rincón, echa un
bollo, protegiéndose con sus brazos la cara, muerta de miedo. Sin pensarlo un
segundo más, se dirigió con decisión hacia donde ella estaba agazapada. No le
importaba que en el proceso, chocara con la gente, ya que se dirigía a contra
corriente.
–Dios, ¿Kat te encuentras bien?– su voz salió
con un tono de desesperación. Y cuando Kat alzó la cara, se dio cuenta lo preocupado
que estaba por ella, le limpió las lágrimas con sus pulgares, sin dejar de
soltar su cara. Y le dió un tierno beso.
–
Me asuste mucho al perderte de vista. – le susurro en sus labios.
Se quedo
absorta mirándolo con los ojos entreabiertos, le parecía una escena irreal.
Jamás pensó que la besaría, y mucho menos en una situación así.
–Estoy bien, solo un poco golpeada,
me caí y me asuste porque no podía ponerme de pie, gracias por venir por mi.–
Dijo susurrando, envuelta en una nube de ensoñación.
–Jamás te dejaría. – Y creyó sentir
que ese jamás, realmente significaba algo.
Los próximos
segundos, fueron algo así como una mezcla de imaginación y realidad, mareada
por la ternura del momento y el principio de asfixia, ninguno de los dos se
percato que la gente ya había terminado de pasar, y que estaban en el hall de
entrada, muy cerca de un ventanal inmenso que se encontraba entre la entrada
principal y la salida a la calle, que también tenía en su mayor parte más
ventanales.
Todo paso en unos micro segundos, Kat pudo notar
que Walter se tensaba y la agarraba fuertemente, y por sobre su hombro pude ver
reflejado en las ventanas de la entrada principal, que una bola de fuego salía
despedida del edificio y los ventanales estaban a punto de explotar. El reaccionó
más rápido que ella, que se quedó embobada mirando como ocurría todo en cámara
lenta, la giro de forma violenta bloqueándola con su cuerpo, protegiéndola de
tan grande explosión.
Solo se escucho un estruendo muy fuerte, y
apenas pudo ver antes que Walter la cubriera y me protegiera de las lenguas de
fuego y vidrios salir de la explosión. Luego solo fue silencio y después
oscuridad.
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5 mar 2016
Tu piel en mi piel- Capítulo 1
Capítulo
1
Empezaba el
día, como cualquier otro en la oficina. Corriendo de acá para allá, con los informes
que su jefe le pidió, y ella con todo gusto correría por eso y más.
Desde su
pequeño y rentado departamento, esta señorita se desvivía por la empresa que la
había visto crecer en lo laboral.
Un día más
en Soultek S.A. Una empresa muy variada, desde tecnología, hasta
comercialización de alimentos, o sea desde comida hasta tecnología, pasando por
aspectos humanitarios.
Después de
haberse deslomado en estudiar desde informática, hasta legales, consiguió su
título de secretaria ejecutiva, y pudo escalar de a poco en esta grandiosa
empresa. Para esta chica de oficina, que tanto lucho por hacerse una carrera,
de más está decir que estaba muy orgullosa de cuanto había crecido.
Formaba
parte del staff principal del directorio,
junto a un grupo para nada usual, no podía creer que a su corta edad y
educación se le hubiera dado la oportunidad de estar a cargo de más de un
proyecto en tan inmensa compañía. Que tenía sucursales dentro y fuera del país,
los cuales les daba la bienvenida a cualquier empleado que pudiera estar a la
altura de los requisitos.
En muy poco
tiempo Katja Benson, se hizo de un lugar especial en la empresa, cosechando
logros y por demás amistades en el corto tiempo que transita en ella. Junto a
Kat como le llamaban se encontraba en un grupo de trabajo por demás
interesante. Su mejor compañera Rachel, es una vivaracha rubia de unos 26 años.
La cual sabe cómo sacarte una sonrisa, hasta en un velorio.
Los días
eran bastante amenos, salvo cuando llegaba la tan odiada auditoria anual. La
cual estaba encabezada por el contador de la empresa, un ser sombrío y de muy
mala espina. Por desgracia era la mano derecha de CEO, aunque a veces se
preguntaban y en verdad haría falta una persona tan desagradable en ese puesto.
Se
comentaban muchas cosas no muy buenas de este contador, el Sr. Sokov. Se decía
que formaba parte de la mafia rusa. A pesar de haber ayudado bastante con los
negocios para sacar adelante a la empresa. En especial en los comienzos, que no
fueron para nada halagadores.
A pesar de
ir todo viento en popa, se aproximaba la famosa auditoria importante, ya que se
existían cuentas y movimientos en la empresa, que a pesar de tener siempre un exhaustivo control, no se podía
saber a ciencia cierta dónde y porque, se suponía, a pesar de todo parecía ser
un tremendo error, se estaban haciendo movimientos y ventas de manera muy raras
o de destinos inciertos, o al menos no se podía llegar a fondo, casi siempre
los resultados de los balances, eran mayormente positivos. Siempre había algún
margen de error. Pero este año en especial, los errores eran demasiados. Y todo
apuntaba al equipo de contaduría, pero al parecer el Sr. Mendoza, el flamante
CEO, ponía paños fríos sobre las explicaciones, y todo quedaba a medias tintas.
Esto le
llevaba a Katja y a sus compañeros mucho tiempo y desgaste, ya que parecía ser
un camino sin salida. O lo que era peor, como errores de pérdidas sin poder dar
una solución definitiva. Cosa que irritaba a todo el equipo, porque a nadie le
gusta quedar como incompetente y no saber cómo explicar o subsanar un error. Y
más cuando hay dinero de por medio.
El dueño y
fundador de la empresa, el señor Walter Mendoza, tuvo que presentarse en más de una sucursal,
para poder así poner, además de presencia sus conocimientos en informática y
contaduría, ayudar al equipo que estaba a cargo de semejante tarea.
El mismo, se
puso a cargo de las tareas junto a un equipo altamente especializado. Katja formaba
parte de ellos, aunque se sentía en inferioridad de condiciones, pero aún así,
le ponía garra y todos sus conocimientos y astucias para poder ayudar y
subsanar los errores.
Desde el
primer día que lo conoció, fue algo arrollador. Su porte, su mirada, había algo
en él que sentía familiar, y a la vez, le daba miedo.
El CEO de la
empresa está para el infarto, pelo negro, ojos azules profundos, mandíbula
cuadrada, metro noventa, quizás más, ancho, se ve que va al gimnasio porque más
de una vez lo vio arremangándose la camisa en verano y se asomaron esos bíceps,
que ufff..... Le daban ganas de pasarle la lengua.
Al final de
alguna semana dura de trabajo, Katja siempre solía salir con sus compañeros a
disfrutar de alguna cena o salir a algún Pub bailable. Le había costado un poco
al principio integrarse, pero con la constancia de Rachel, y su más que buen
humor, supo congeniar bastante bien con el resto del equipo y dejarse llevar y
salir y disfrutar de la vida social de la gente de su edad.
–No veo la hora de terminar este
día, y salir a tomar unas copas. – insistía la alegre de Rachel.
– ¿Solo piensas en fiestas y
alcohol? Esta vez te sigo, pero que no se te haga costumbre. – le reprocho Kat.
– ¿Sabes amiga? A veces pienso que
tienes alma de vieja, tomas poco alcohol y casi nunca sales.
– Es porque no tengo esa clase de
prioridades, tú sólo vives para la rumba.
– ¡Rumba! ¡Eso! Tenemos que intentar aprender otros ritmos de
baile, ¿Qué te parece?, a veces tienes buenas ideas.
– ¿Tú crees que si invitamos al Sr. Mendoza nos honrara con
su presencia en alguna salida? Me muero de ganas por verlo de sport y en la
disco. – Rachel siempre tenía ideas muy locas.
–Jajajaja, estás loca amiga, no creo que le guste
sumarse a ninguna fiesta. Parece
demasiado serio. Pero quien te dice, quizás la vida nos cruce en algún lugar,
¿no? – sonaba más suplica que a afirmación.
Le hacía
mucha gracia que Rachel siempre encontrara el lado bueno de las cosas. Para Kat
no siempre fue así de fácil. Con el tiempo pudo salir adelante y hacerse de un
lugar en tal renombrada empresa.
Por suerte
esos tiempos ya habían pasado, aunque algunas cicatrices te marcan de por vida.
Aprendió a no ser tan entregada con respecto al amor, si al sexo. Disfrutaba
del sexo, aunque sólo lo tomaba como una necesidad fisiológica últimamente. Y
se sentía patética al respecto. Quizás más al ver que sus compañeros estaban en
otro nivel de vida, algunos casados y hasta con hijos.
Ella se veía
un poco lejos al respecto de eso. Pero estaba segura con quien divertirse y con
quién no. Desgraciadamente, en la empresa había personas un poco desagradables
una vez que las conocías. Como ser el contador, era apuesto a pesar de haber
pasado los 40 y muchos. Pero su mirada lasciva te hacia mantener siempre
distancia. Y ni pensar en quedarse fuera de hora, y cruzártelo sola. Solo una
vez le pasó, y pudo darse cuenta y no de manera apropiada, de cómo intentaba
sobrepasarse con una pasante de la firma. Maldito hombre desagradable, manoseo
a una joven empleada, intentando así, enmascarar un perdón a un tonto error que
la pobre chica había tenido. Lo único que pudo agradecer, fue que la chica al
otro día presentó la renuncia. Y el muy descarado, al día siguiente que recibió
la noticia, lo festejó con una sonrisa lasciva. Como intuyendo que eso iba a
pasar.
Por el
contrario, el Sr. Mendoza, tenía una muy buena imagen con sus empleados y
conocidos.
Era conocida
su manera de ayudar constantemente a sus empleados para progresar en la
empresa, ya sea de forma de cursos y demás, como así de pasantías en el
extranjero para poder crecer y traer nuevas ideas y recursos a la empresa.
Así fue como
Katja sintió atracción por demás sobre Walter, desde el primer momento en que
fueron presentados. Fue algo secreto para el resto, pero para ellos, estaba la
chispa constante, se ponían de acuerdo en más de un proyecto para poder sacar
adelante inquietudes y proyectos. Además de tratar de poner en orden esa
maldita auditoria, que les estaba consumiendo tiempo y energía.
Más de una
vez, coincidieron en risas, y hasta maneras de pensar. Katja caía rendida ante
los comentarios y resoluciones de su jefe. Y más de una vez, se sintió
observada por Walter, pero lo dejo pasar. Porque disfrutaba secretamente el
sentirse observada y por momentos valorada por él. A quien en secreto,
comenzaba a sentir algo más que respeto, no se podía negar que es un hombre muy
buen mozo. Además de estar muy bien educado y profesionalmente formado, que era
lo que a ella más le impresionaba.
Las oportunidades
en que Kat y Rachel pudieron ver su sueño realidad en alguna fiesta de fin año,
al poder observar gratamente a Walter. Enfundado en esos trajes costosísimos,
eran un deleite para los ojos. Al igual que pudo sentirse en un sueño, las
pocas veces que le toco compartir algún baile. Se sentía en una fantasía propia
de un cuento de hadas. El galante príncipe, sacándola a bailar. Claro, eran
solo vals por ser fiestas de etiquetas. Se moría por bailarle música disco,
para poder estar más pegadito a él y poder sentir mejor su cuerpo.
Esas miradas
chispeantes, que le hacían imaginar miles de cosas, no entendía porque se
sentía tan cercana, en estas pocas oportunidades, cuando en la oficina la
mayoría de las veces solo eran charlas frívolas, y exclusivas de trabajo.
Aprovechaba cada baile anual, para poder tenerlo bien cerca, y al menos
disfrutar de su roce, aunque fuera en tan pocas veces.
Kat, se
sentía intimidada y hasta con un poco de celos con la cercanía que el Sr.
Mendoza tenía con la jefa de finanzas. Una rubia escultural, con cara de pocos
amigos y una manera de vestirse y moverse de zorra come hombres.
Las pocas
veces que tuvieron que quedarse a trabajar después de hora, les parecía de más
sospechoso la manera de dirigirse hacia Walter. Las miradas de Kat y Rachel,
decían más que palabras, ellas se entendían perfectamente con solo mirarse.
Eran las
típicas miradas, de revoleo de ojos cuando la Sra. Danniells, tan mimosamente
posaba sus dedos sobre el hombro de Walter, o le hablaba de manera melosa. Las
chicas respondían con gestos de asco, y hasta a veces simulaban meterse los
dedos para vomitar. Eso hacia reír a los demás compañeros, la verdad era que
este par de locas eran el equipo perfecto y además graciosas. En alguna ocasión
fueron descubiertas por Walter, al hacer esos graciosos gestos de asco. Una
oportunidad, a Kat le fue llamada la atención con una cara de reproche de parte
del Sr. Mendoza. Cosa que logro que la cara de Kat fuera de un rojo tomate.
Lo que Kat
no puedo saber, es que a Walter le daba tanta gracia como al resto de su gente.
Salvo que él no podía dar a conocer esa diversión, ya que al ser la cabeza de
la empresa, debía mantener aunque sea un poco de respeto.
Más de una
vez, se quedo fantaseando con tener sexo en la oficina de su jefe. Ir gateando
por la alfombra de la enorme oficina, como gata en celo, por debajo del escritorio
presidencial. Tomarlo por sorpresa en medio de alguna llamada. Sentirse
observada con deseo y lujuria mientras lentamente le desabrocha los pantalones,
y lo saborea por completo. Sintiendo como le llena la boca con su carne
apetitosa. Y sentirlo gemir de placer, mientras ella se llena la boca hasta el
fondo…..
– ¡Tierra llamando a la gatita! –,
la sorprendió Rachel sacándola de su ya habitual fantasía. Y tal fue el susto
esta vez, que desparramo todos los papeles que tenía en la mano.
–Parece que hay alguien un poco
cansada el día de hoy, ¿verdad? – escucho frente a ella, mientras juntaba los
papeles dispersos. Nada peor que sumado a su ya sonrojada cara por sus sucios y
pecaminosos pensamientos, que encima levantar la cara y estar de frente al
culpable de sus fantasías. No tuvo opción que ponerse más colorada aún, y
tratando de evitar que no se diera cuenta, pero fue en vano. Rápidamente bajo
la cara y siguió juntando los papeles y balbuceando una respuesta rápida.
–Ehh, si, perdón estaba distraída.
Fue un día agotador, si claro….
–Deja que te ayude, es lo menos que puedo hacer puedo hacer
por ti hoy Kat. – fue su cordial respuesta. Y se agacho junto a ella para
ayudarla a recoger los papeles. Kat se quedo embobada, mirándolo de cerca, y
admirándolo.
Walter noto
la sorpresa de Kat, al haberse agachado y ayudarla. Y no puedo evitar sonreír,
al darse cuenta cuan embobada esta mujer lo estaba mirando. Terminó de juntar
los papeles y se los entregó en la mano. Y al percatarse que nadie estaba cerca
de ellos, se atrevió a tomar ese mechón rebelde que siempre se le escapaba de
la coleta, y la coloco detrás de la oreja.
Kat quedo
perpleja ante ese movimiento, sin dejar de mirarlo a los ojos. Esos ojos tan
bellos y profundos que por la cercanía del momento se sentía perdida en ellos.
El hechizo duró poco, Walter se dio cuenta que se había pasado de la raya, pero
se moría de ganas por tocarla. Pero una parte de él rechazaba el encuentro.
Kat notó,
que tan pronto como puso el mechón de pelo en su lugar, la barrera se elevaba
una vez más. No podía comprender, como cada vez que parecía que algo más podría
suceder, él la rechazaba.
Y con un
acto de arrojo, le tomo la mano, tomándolo por sorpresa.
–Gracias por la ayuda. Y por todas
las oportunidades que me estás dando en la empresa. – todo esa frase salió de
golpe, atropellada y casi susurrante.
–Te mereces eso y más, solo que aún
no lo sabes. – le respondió levantándose, y colocándose una vez más en el papel
de ejecutivo. No debía bajar la guardia, se moría de ganas por tenerla en sus brazos,
pero aún no era tiempo.
– ¿De veras crees que me merezco
más? – le pregunto, tratando de parar la huida, al mismo tiempo que también se
ponía de pie, y veía como Walter se acomodaba la corbata, de costado, tratando
de evitar mirarla de frente, planeando
la huida.
–No tienes idea de la capacidad que
tienes, y que desaprovechas aquí.
– ¿Quieres que me vaya? ¿Eso me
estás diciendo? –No podía creer lo que le estaba insinuando. Pero la verdad es
que la estaba evadiendo.
–No es eso…
– ¿Qué es? Dímelo, pero dímelo a la
cara. – le exigió con vos firme.
–Eres tan bella cuando te enojas. –
le dijo de frente, con una pequeña sonrisa, sin dejar de mirarla a los ojos. Kat sintió
que las rodillas le fallaban. No podía creer lo que le estaba diciendo en ese
momento. Sintió que una especie de electricidad llenaba el espacio entre ellos,
como si quisiera unirlos.
Pero la
magia se rompió abruptamente, cuando la Sra. Danniells entro intempestivamente
al despacho.
–Walter querido, ¿todavía por acá?,
pensé que ya te habías retirado. – y paso al lado de Kat como si ella no
estuviera ahí, lo que la obligo a romper esa conexión y apartarse. Dio media vuelta
y se dirigió hasta la puerta. Con la cabeza embotada por lo que había ocurrido.
Al llegar a
la puerta, giro y se despidió hasta el otro día. La Sra. Danniells como de
costumbre le contesto sin ni siquiera mirarla, era obvio que se sentía
superior. En cambio Walter le dirigió una mirada triste, y la saludo con un
simple gesto.
-Bien Jordana, ¿Qué necesitas?, dime
estoy muy ocupado. – se sentó en su escritorio, ignorándola por completo. Kat
solo atino, a cerrar la puerta, y salir un poco apenada, porque no le quedaba
muy en claro. ¿La quería lejos o la quería cerca? Cada vez que algo los
acercaba, él se alejaba, como si le diera vergüenza de Kat, o eso al menos
pensaba ella. Se sentía muy confundida al respecto.
-Ah querido, porque tan serio, si
quieres yo podría hacer algo para aliviarte un poco, te vez algo tenso. – dijo
Jordana muy melosa, a la vez que sentaba en el borde del escritorio con las
piernas cruzadas, pero de manera muy sugerente. Al notar que Kat se iba y
cerraba la puerta.
-No puedes hacer nada Jordana, ya te
dije mil veces que vas por mal camino. Si no tienes nada más por decir, por
favor te invito a retirarte, tengo mucho trabajo atrasado. – le informo sin
dejar de mirar la pantalla de su portátil.
-Recuerdo que solías ser un poco más
amigable conmigo, ¿Qué te pasa? ¿Te gusta mucho esa mosquita muerta con la que
sueles trabajar tan seguido?
-¡Ni soy amigable, ni nunca lo fui!
Fue solo una vez, un estúpido error Jordana, y nunca, y que te quede claro
¡Nunca más, se volverá a repetir! – le contesto furioso cerrando de golpe la
pantalla de la portátil. Ya estaba cansado de los constantes avances de
Jordana. Lo que hizo que esta perdiera la sonrisa, y se levantara de un salto
del escritorio.
–Solías ser más simpático en otros
tiempos, y te recuerdo que fui yo quien te mostró lo que es una verdadera
mujer, no esas furcias que solías frecuentar en ese club de prostitutas. Pero está
bien, tú te lo pierdes. Por esta lo dejare pasar, vamos a echarle la culpa al
exceso de trabajo. ¡Chao amore! Nos vemos. – Y así como si nada, después de
escupir su veneno se marcho. Dejando a Walter con una furia tremenda, como cada
vez que le machacaba el tremendo error que fue haber tenido sexo con esa
víbora.
Kat llego a
su pequeño departamento llena de dudas e interrogantes. La frase que Walter le
dijo, le daba vueltas en la cabeza una y otra vez. Sentía que se sonrojaba de
solo pensar que al otro día tendría que volver a mirarlo a la cara. Se moría de
vergüenza cada vez que recordaba la situación. No durmió demasiado esa noche,
se la paso mirando el techo, recordando el tierno toque de su mano. Y
recordando esa sabrosa fantasía, en la oficina de su apuesto jefe.
3 feb 2016
Zorras Literarias Web Magazine
Buen días mis preciosas princesas!!
Les presento a Zorras Literarias, un grupo de chicas que armaron una revista literaria, centrado en la literatura, y en especial a los autores autopublicados.
Acá les dejo el link, en el cual estas maravillosas chicas me están publicando el relato de Servicio bajos las sombras.
Para que puedan ponerse al día de las próximas publicaciones de nuestros autores preferidos, y los nuevos.
Que lo disfruten!!!!
http://issuu.com/zorrasliterariasmagazine/docs/zlm_diciembre2015/1?e=19226521/32142301
Les presento a Zorras Literarias, un grupo de chicas que armaron una revista literaria, centrado en la literatura, y en especial a los autores autopublicados.
Acá les dejo el link, en el cual estas maravillosas chicas me están publicando el relato de Servicio bajos las sombras.
Para que puedan ponerse al día de las próximas publicaciones de nuestros autores preferidos, y los nuevos.
Que lo disfruten!!!!
http://issuu.com/zorrasliterariasmagazine/docs/zlm_diciembre2015/1?e=19226521/32142301
5 dic 2015
Antologia Solidaria. 54 Corazones tras la esperanza.
Antologia Solidaria.
Cuando me llegó la inquietud de parte de una amiga, para participar en una antología solidaria. Me dije, porque no? Ser solidaria es parte de mi manera de ser. Además de poder hacerme ver, literariamente hablando.
Y cuando pude conocer el destino de esta movida, con mucha más razón algo dentro de mí me dijo que tenía que intentar formar parte.
Y así lo hice, me deje llevar por uno de los tantos sueños-musas que tengo para poder dejar crecer mi imaginación, y plasmarla en letras.
Se que es un camino largo. Soy una recién nacido en este mundo de escritores. Me es un mérito enorme, que aún no puedo completar. Pero de a poco, y con muchas ganas y anhelos, podré paso a paso ir adentrándome en el mundo de la redacción de historias.
Redondeando, jaja, espero les guste mi relato romántico en esta compilación de relatos e historias, y puedan formar parte de este granito de arena, que si Dios nos acompaña, sera una gran montaña de ayuda a quienes nos necesitan.
Gracias a todos por la ayuda, y el acompañamiento a este mundo mágico y hermoso, que es el escribir historias.
Les dejo el vinculo de Amazon, para que puedan adquirir este libro, y disfrutar de mi historia, y del resto de los 54 corazones que luchamos por ayudar.
http://www.amazon.com/54-Corazones-tras-Esperanza-Spanish-ebook/dp/B018RHOAWQ/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=1448923488&sr=8-3&keywords=Victoria+Aihar
Cuando me llegó la inquietud de parte de una amiga, para participar en una antología solidaria. Me dije, porque no? Ser solidaria es parte de mi manera de ser. Además de poder hacerme ver, literariamente hablando.
Y cuando pude conocer el destino de esta movida, con mucha más razón algo dentro de mí me dijo que tenía que intentar formar parte.
Y así lo hice, me deje llevar por uno de los tantos sueños-musas que tengo para poder dejar crecer mi imaginación, y plasmarla en letras.
Se que es un camino largo. Soy una recién nacido en este mundo de escritores. Me es un mérito enorme, que aún no puedo completar. Pero de a poco, y con muchas ganas y anhelos, podré paso a paso ir adentrándome en el mundo de la redacción de historias.
Redondeando, jaja, espero les guste mi relato romántico en esta compilación de relatos e historias, y puedan formar parte de este granito de arena, que si Dios nos acompaña, sera una gran montaña de ayuda a quienes nos necesitan.
Gracias a todos por la ayuda, y el acompañamiento a este mundo mágico y hermoso, que es el escribir historias.
Les dejo el vinculo de Amazon, para que puedan adquirir este libro, y disfrutar de mi historia, y del resto de los 54 corazones que luchamos por ayudar.
http://www.amazon.com/54-Corazones-tras-Esperanza-Spanish-ebook/dp/B018RHOAWQ/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=1448923488&sr=8-3&keywords=Victoria+Aihar
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